"No sé si soy clásico o romántico, dejar quisiera mi verso como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera". Antonio Machado

01 abril 2006

La Teoría del Embudo

Duodi, 12 de Germinal de 212

Desde hace algunos años observo un comportamiento propio, que me hace teorizar al respecto, y como siempre buscar relación con la biología.

Consiste, en que cuando me desplazo por itinerarios habituales, bien conocidos, la ruta recorrida para ir y regresar, no depende directamente de la distancia más corta, sino de entrar siempre por el camino más ancho y/o más recto...

Aprovechando el ejemplo gráfico, para ir del punto "A" al "B", comienzo tomando la vía principal hacia el Sureste (camino más amplio y recto) para girar al Suroeste por la calleja secundaria.


Hasta ahí bien. La observación que me llama la atención, se desarrolla en el regreso de "B" hacia "A", donde en lugar de tomar el mismo camino, tornaría hacia el Noroeste por la vía principal para girar al Noreste por la vía menor y nuevamente alcanzar "A".

He ahí la oposición de dos embudos condicionando mis trayectos.

Este proceso muchas veces repetido en los diferentes entornos urbanos que he habitado, me hace pensar en la afinidad natural de los animales por los embudos.

De similar manera se usan pasos que se estrechan progresivamente en la selección de ganado: vacunos, ovinos, e incluso en caza mayor y menor. También ocurre con animales de menor parecido taxonómico con los humanos: en aves de corral, en apicultura existen escapes que hacen pasar las abejas de un cajón a otro, etc.

Sin embargo, cuando paseo por un recorrido ajeno a mi cotidianeidad, tiendo a trazar el regreso por el mismo camino que realicé en la ida... Bien saben los serranos (los de la sierra, los de la tele no creo), que un jabalí que es sorprendido en una finca cercada, emprende su huida buscando los mismos pasos por donde entró, permitiendo así conocer las deficiencias de vallado que precisan reparación.

Si gustan comentar sus comportamientos naturales al respecto de la ruta a elegir, u otros ámbitos, podríamos conocer estadísticamente cuánto tenemos de animal, o quién es el más animal de todos.

SALUD.

4 Postillas:

Blogger one minute silence dijo...

Esta bien... a veces el camino recto , para mi ver no es el correcto...ni el mas divertido..
pero tu planteamiento hace que reflexione mucho...
me gusta...y mejor...que me haces pensar...
y creeme que eso es un DON
alguien que sea capaz de hacer pensar...
gracias






un besazo

lunes, 03 abril, 2006

 
Blogger one minute silence dijo...

gracias me alegra que te haya gustado ...mil beso

jueves, 06 abril, 2006

 
Blogger Fernanblog dijo...

Pues sí hombre sí.

Mis rutas por caminos conocidos tienen algunos parámetros más, aunque la anchura y rectitud sean dos de ellos (pero prefiero ir por callejuelas que por avenidas, ¿eh?)

Por ejemplo, en verano suelo escoger un camino por el que haya sombra, y si llueve uno por el que no haya soportales.
También es importante la luminosidad de la vía en cuestión, y es frecuente que si la ida es de día y la vuelta de noche use trayectos diferentes.
La variabilidad en el tráfico rodado hace que, si yo voy andando, mi ruta busque la más aliviada.

Sin embargo, llueva, truene o nieve, siempre que voy a Mendoza paso por Santiago y nunca vuelvo por ella.

jueves, 06 abril, 2006

 
Blogger Rodolfo Dextre dijo...

La afinidad del hombre por los embudos también se ve en la toma de decisiones. Hay a veces una decision que es como un cuello de botella que te lleva a un panorama de circunstancias totalmente diferente al que tenía uno antes de tomar la dicha decisión. Tiene que ver con la fisica y esa variable tan misteriosa llamada tiempo.
Me gusto tu teoría y creo que a mi pasa lo mismo.

Un saludo.

sábado, 11 octubre, 2008

 

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