"No sé si soy clásico o romántico, dejar quisiera mi verso como deja el capitán su espada: convicta por la mano viril que la blandiera". Antonio Machado

12 marzo 2012

iso200 f8 18mm

Duodi, 22 de Ventoso de CCXX

Primavera temprana.
Rastrea la manzanilla
y azulea el romero.
La arcilla se endurece
y libera el guijarro
que contuvo enamorada.

Gorjea la tórtola,
la perdiz se acama,
el Sol va escalando la espiral del cielo,
la sombra menguando.
Orión cae luchando
pues las Tres Marías lloran de ganas,
de disfutrar este año
de la primavera temprana.

Mi corazón
trenzado de razón,
pide no descansar en su alborada.
Mis pupilas se contraen,
mis pulmones se dilatan,
mi ser,
rasgando el invierno
salta al vacío
de la primavera temprana.

Mi Yo con mis ganas,
mi entorno y mi Todo,
parte por parte, parten
al horizonte
por dónde, fluida se derrama
la versión sin subtítulos:
original e inimitable,
(abanderando al estío)
de la primavera temprana.

La luz, la luz, la luz
mediterránea de equinoccios
que reclaman, los fotones
de tu ausencia.
Los neutrinos de tu cama.
Las pasiones tan étereas
que la física reclama,
que la química esboza,
que a la biología llama,
en el uno más uno eterno
de tu primavera temprana.

Arroyo abajo corre
mi soliloquio y mi flama,
que me obliga a desnudarme
hasta el engrudo
del alma.
Certero, perdido,
sin nada,
intentando parar el tiempo
en la primavera temprana.

SALUD

04 marzo 2012

Moribundo García

Quartidi, 14 de Ventoso de CCXX

Apenas reparó en la magia que lo rodeaba: veía salir el Sol, porque sí. La marea subir y bajar. Los aviones pasar dejando sus estelas brillantes las noches de luna. El viento balancear suave o enfadado las varas de los chopos.

Apenas reparó en los sueños que no tuvo. Sabía de los enamorados que se escondían en los barrancos y comían pipas las tardes de paseo. De los labradores que plantaban árboles y recogían sus frutas. De los que un año se fueron lejos y tan sólo regresaban los calurosos veranos. De Ramiro y su moto nueva.

Apenas reparó en la gente que lo quiso. Se dejó criar ufano, sin agradecer nada a los suyos. Se dejó casar un día, por aquel cura triste y medio sordo. No conoció a sus hijos, aunque le hicieron abuelo. No conoció a sus nietos, aunque lo veneraban. A los perros que alimentaba sólo les hablaba al tropezar con ellos. A su mujer sí le hablaba, pero rara vez coincidía que la mirara a los ojos.

Apenas reparó en el paso del tiempo. En la prisa siendo joven. En las tardes siendo niño. Y en tanta y tanta nieve de aquel invierno infinito. En cómo se iban yendo, primero los viejos, detrás los amigos, y algún desdichado joven que dejaba mujer e hijos.

Apenas reparó que es grande ser sencillo, aburrido ser neutral, y ventajoso ser vencido. Nunca se miró a sí mismo, no se valoró, no quiso disfrutar de sus pulmones cuando aún estaba vivo.

Apenas repara ya hoy de la sombra del olivo, que barre su sepultura desde poniente a levante. De las hojas que le caen, de la aceituna y del aire que respiran ya los otros, los que derraman su sangre, su sudor, su llanto, o el grito y la alegría del amante, que disfruta de estar vivo antes de que sea tarde.

SALUD

28 febrero 2012

NEGRA NOCHE (guiñando al Maestro)

Nonidi, 9 de Ventoso de CCXX

La noche que yo amo tiene un cielo infinito,
con estrellas que lucen su lento tintinear.
El viento se acomoda bailando entre los pinos,
la noche que yo amo no está en una ciudad.

La noche que yo amo es fría como la historia
y las lechuzas soplan queriéndome asustar,
se desgañita el ciervo por sumar otra novia,
la noche que yo amo no se puede comprar.

Negra noche, esperándome aquí,
negra noche, sin tí no puedo sentir,
noche libre y sola, siempre sin pedigrí
noche de las noches de cuando te conocí.

La noche que yo amo está lejos de todo,
confiando su muerte a un nuevo amanecer,
mi soledad y yo, andamos codo con codo,
mi alma sube un cerro y no precisa crecer.

La noche que yo amo bosteza y me despide,
vuevo a la chimenea donde arde mi hogar,
cojo y retomo el libro que en la mesilla sigue,
la noche que yo amo, me permite soñar.

Negra noche, esperándome aquí,
negra noche, sin tí no puedo sentir,
noche libre y sola, siempre sin pedigrí
noche de las noches de cuando te conocí..


IDEA Y MÚSICA: Joaquín Sabina.
PLAGIO: de Enriquismos.

SALUD

NEGRA NOCHE. J.Sabina

21 enero 2012

EL PASO AL FRENTE DE LA VIDA

Primidi, 1 de Pluvioso de CCXX

La vista atrás del hombre en el camino
del paso y el adiós de las pestañas,
asume el huir que su mirada empaña
como una catarata del destino.

Ferrocarril de las enredaderas
de vías banalizadas y banales,
de ciudades cautivas de arrabales,
antibióticas del mar y las praderas.

Emigrante ermitaño en el pasado
de los ríos bebidos tan deprisa
y los llantos revueltos con la risa.

En un mundo lejano se halla el vado
que traza el Sol hasta el lugar seguro
e hila ya sin presente su futuro.

SALUD

16 enero 2012

TIEMPOS MODERNOS

Sextidi, 26 de Nivoso de CCXX

Ese agobio manifiesto
de esa gente encantadora,
ese vivir con lo puesto,
ese dolor a deshora.

Ese reloj que no anda,
esa pasión sin pimienta,
esa sopa con bufanda,
esa hija Cenicienta.

Cada seis de mes la cola,
cada mañana en la plaza
esas compañías tan solas
de ese cazador sin caza.
Esa Hipoteca Española
y ese Euribor que atenaza.

SALUD

28 diciembre 2011

SIENTO, LUEGO INSISTO

Septidi, 7 de Nivoso de CCXX

Da igual cuánto busques. Nunca tendrás todas las respuestas... Mientras antes asumas que allá queda el océano de las dudas, mejor saborearás este acá de tierras y de frutos.

Hay mucha gente que nos parece incomprensible por compleja, por simple, por dañina o por imbécil. ¿Tan difícil? Sin embargo huelga decir que las claves de lo sencillo, las claves de lo cabal, de vivir lleno de vida, están en el mismo lado dónde se encuentran las preguntas. No sé qué hacen buscándolas en el más allá de las respuestas.

Pretendemos que los jóvenes cedan el paso a los ancianos, cuando los ancianos andan ya sin prisa. A lo mejor queremos jóvenes sin prisa, pero eso lleva el tiempo de una vida. O a lo mejor ancianos que no añoren su prisa juvenil, pero eso es imposible.

Pretedemos trabajar menos y consumir más como símbolo de bienestar. Hasta que nos vemos con la baraja rota y decidimos que es necesario trabajar más y consumir menos para poder hacer los naipes que nos faltan. Pero si trabájasemos con una mano y consumiésemos con la otra, veríamos ambas ecuaciones como irresolubles.

A veces creemos en amigos antiguos sólo por su antigüedad, o en otros nuevos sólo por su novedad; pero sin sistemas comunes, sin reglas o valores parecidos, es como creer tuyo el árbol que ves pasando desde la ventanilla del tren. Decide los parámetros que te hacen amigo, los que hacen al otro amigo tuyo, más allá del tiempo o el especio que te acercan o te alejan.

Pretendemos enseñar a los niños, y no está mal, siempre que no obviemos todo lo que ellos tienen que enseñarnos. ¿Qué todos fuimos niños alguna vez? Sí, pero entonces ¿por qué lo olvidamos tan pronto?

Hoy he contemplado a una niña de unos ocho años devorar la melodía de un violinista callejero. Estaba a un metro, absorta en el compás compartido de los vaivenes del arco y las notas universales. Antes de irse a obsequiado un aplauso solitario; el hombre, sexagenario, le ha devuelto la mejor de sus sonrisas... La moneda para el artista la he puesto yo... y a cambio he obtenido este texto para vosotros...

SALUD

23 diciembre 2011

Despidiendo más que un año...

Duodi, 2 de Nivoso de CCXX

Bueno un año más que marcha y otro que viene en camino, pero si por algo son importantes unos años más que otros son por las bienvenidas y las despedidas. Este año ha tocado una despedida importante, personaje significativo en mi vida y amigo mucho más allá de la relación familiar. La misma noche que falleció escribí una despedida con multidud de guiños entre él y yo.

Para los que aún estamos: SALUD

ELEGÍA EL MISMO (a Rafael In Memoriam)

Me es triste despedirme de ti:
porque te conozco cara a cara,
con la mirada en los ojos,
con tu cadencia triste y alegre.

Pero me es grato por lo que implica:
porque te conozco cara a cara,
con la mirada en los ojos,
con tu cadencia triste y alegre.

Porque escribo este llanto,
porque mis letras se llenan de lágrimas,
mis rimas están rotas de despedida
y mis ojos se desahogan por las páginas.

Y quiero a tus nietos más que a nada,
porque son mi todo.
Y ahora descansas para siempre en tu pueblo,
que ya es mi pueblo.

Porque he hecho hogar
dónde tú más quisiste,
con quién tú más quisiste,
y tus raíces quedan conmigo.

Porque te quedas sentado en mi alberca,
junto a tu abuelo, con seis años,
aquella tarde de verano
inolvidable para ambos.

Y a la vez despedirte es tierno,
porque sé que te querías ir primero
con la cabeza bien alta,
y siento orgullo de yerno.

Te he querido sin vergüenza, sinvergüenza,
y he aprendido tanto y más de lo que me has enseñado.
De lo que tú traías de tu vida apasionada,
de lo evocado en tus charlas desbocadas,
de esa Universidad que te mantuvo la inocencia.

Me alegra haber sido tu maestro
cuando tú así lo has pedido,
pero tu alumno
todo el resto del tiempo.

Me alegra guardar tus metáforas,
tus refranes y tus historias,
porque pesan suficiente
para aguantar orales los vientos.

Espero que descanses a esperarme,
desgranando en nuestra tierra
las espigas que te siembro.

Filosofía de cuentas cabales
donde cien menos ochenta: Es economía,
pero tú siempre valdrás más de lo que vales.

Porque apenas pretendo
Vivir como tú:
tan sencillo y querido.
Y morir como tú:
tan lúcido y vivido.

27 de mayo de 2011
E.O.